El chirimoyo es un árbol de
crecimiento lento, que puede adquirir en su madurez una altura de 7 a 8 m,
chirimoya y exuberante follaje; de porte erguido y a veces ramificado
irregularmente. El tallo es cilíndrico, de corteza gruesa. Posee un sistema
radicular muy superficial y ramificado, originando dos o tres pisos a
diferentes alturas, pero poco profundos.
Es conveniente conservar la
chirimoya a temperatura ambiente, pues cuando se refrigera, su maduración se
detiene y su concha se ennegrece. La fruta estará en el punto óptimo para su
consumo cuando cede a la presión suave de los dedos. La chirimoya es una fruta
de sabor dulce y consistencia suave, por lo que se puede comer directamente,
sin necesidad de cocción u aditivo alguno. Para llevarla a la mesa, basta con
pelarla, cortarla en rebanadas y servirla en un plato, bañada con algo de jugo
de naranja, parchita o limón ligeramente endulzado que contribuirá a mantener
el color blanco inmaculado que caracteriza a la chirimoya- y adornada con
cáscaras de naranja y limón cortadas en juliana. No obstante lo dicho, existen
exquisitas recetas que tienen a la chirimoya como ingrediente principal.
Fuente: http://www.sabordefamilia.com/