jueves, 12 de enero de 2017

Plantas fáciles de cultivar e indispensables en casa

Desde hace miles de años las hierbas aromáticas han sido utilizadas por sus propiedades curativas, tiempo después, su uso se fue haciendo muy común en la condimentación culinaria.

Todas las aromáticas se pueden cultivar en casa, siempre que las condiciones sean las adecuadas.

La mayoría son de talla pequeña por lo que requieren de muy poco espacio para su cultivo, estarán perfectas tanto en un rincón del jardín, terraza o balcón siempre que sea soleado.

Por supuesto el alféizar de una ventana es un emplazamiento inmejorable, sobre todo si orienta al sur.

Otra característica inherente a estas plantas es la condición de cubrir todo su entorno en una envolvente gama de aromas sumamente deliciosos.

Merece la pena dedicar unas cuantas macetas para cultivar diversas hierbas aromáticas ya que nos brindarán la oportunidad de tener en todo momento hierbas frescas para condimentar cualquier plato.

Dentro de las aromáticas más comunes están: la albahaca, perejil, cilantro, menta, orégano, romero, tomillo, ajedrea, eneldo, laurel, estragón, hinojo, salvia, comino, mejorana, hierbabuena, etc.

Todas estas plantas gozan de una indiscutible rusticidad, con unas necesidades muy básicas, por lo que no presentan ninguna dificultad en lo que a su cultivo se refiere.

La gran mayoría de las aromáticas son sensibles al exceso de riego; toleran mejor cierta sequía que el menor encharcamiento prolongado, excepto la menta y el perejil que necesitan más humedad.

Crecen deprisa, por eso es tan importante controlar su tamaño; para mantenerlas pequeñas y compactas, nada mejor que despuntar o podar con frecuencia, y utilizar lo descartado para cocinar.

A la hora de cultivarlas es mejor plantarlas de forma aislada; las aromáticas compiten unas con otras por el agua y el espacio.

De hecho, en algunos casos las raíces emiten sustancias tóxicas para otras plantas para evitar la competencia. Cada planta en su tiesto.

El uso de jardineras es recomendable siempre que las hierbas aromáticas sean compatibles entre sí, por ejemplo, tomillo, salvia, romero, orégano...

El efecto visual queda absolutamente rural, si utilizamos como elemento decorativo macetas de barro para acomodarlas. El barro es un material poroso, que ofrece a los recipientes gran estabilidad y armoniza de manera magistral con estas vigorosas plantas.

Las plagas no suelen ser una preocupación debido a que muchas de estas plantas tienen la peculiaridad de mantenerlas alejadas.

Tampoco hay que estar pendientes del abonado, ni seguir unas pautas estrictas, basta con hacerlo muy de vez en cuando, y, mejor quedarse corto que pasarse. Es preferible emplear un abono propio para estas plantas, pero siendo tacaño en su uso.

Lo ideal es hacer uso de la hierbas cuando están frescas y picarlas justo antes de que se vayan a utilizar.

Todas estas hierbas se pueden renovar cada temporada mediante esquejes o semillas con suma facilidad, de forma que siempre tendremos plantas nuevas y frescas.
Fuente:http://plantayflor.blogspot.com.es/




martes, 10 de enero de 2017

Orégano: no sólo es una hierba aromática, es digestivo y depurador

Orégano: no sólo una hierba aromática


Quizás conocido como uno de los ingredientes más representativos de la cocina mediterránea, el orégano posee propiedades medicinales muy interesantes además de un aroma único. Utilizada para saborizar diferentes preparaciones como salsas y carnes, esta hierba también otorga beneficios en la salud digestiva y respiratoria, ayuda a depurar el organismo y hasta previene infecciones internas y externas gracias a sus propiedades antimicrobianas.

El orégano como digestivo y depurador


Aunque no se lo suele consumir en gran cantidad, la mera presencia del orégano en una comida otorga beneficios inmediatos para la digestión y la actividad intestinal. Funciona muy bien como aperitivo, es decir que abre el apetito en aquellos casos donde -por enfermedades o alguna condición especial- el mismo se encuentra reducido y también tiene capacidad carminativa, eliminando y previniendo la formación de gases que pueden causar molestias como pesadez y cólicos. También es utilizado para disminuir la inflamación y los espasmos durante la menstruación, para esto se lo suele consumir en forma de tiziana. La infusión de orégano se prepara hirviendo algunas cucharadas de sus hojas secas con agua, colando la preparación para separar el líquido de los sólidos y dejándola reposar algún tiempo para que se asiente.





















El orégano presenta un moderado poder diurético, lo que aumenta la eliminación de agua a través de la orina y de componentes como el ácido úrico y otros sedimentos lo que colabora con la desintoxicación del organismo. Además aumenta levemente la producción de sudor, lo que cumple el mismo papel depurativo que lo anteriormente descrito.

Otros beneficios del orégano


Actúa en enfermedad respiratorias crónicas y agudas como el asma, la bronquitis o en resfriados comunes aliviando la congestión y promoviendo la eliminación de la mucosidad por sus efectos expectorantes. También históricamente ha formado parte de preparaciones caseras para combatir los ataques de tos. La forma de utilizarlo para tratar estas dolencias es a través de su vaporización. Para esto se recomienda hervir una cucharada de orégano dentro de una cacerola con agua y luego aspirar el vapor formado para que penetre profundamente en las vías respiratorias.

Durante la Edad Media se lo utilizaba como conservante de alimentos dado que tiene un efecto antiséptico. Esto, sumado a que posee propiedades antibióticas que aceleran la resolución de infecciones provocadas por virus, bacterias y hongos -sobre todo, actúa muy bien como antifúngico- es aprovechado también para tratar condiciones de la piel como el acné. En ese caso, se aplican externamente preparaciones tópicas que contienen como parte de sus ingredientes al aceite esencial fabricado a partir de las hojas frescas de orégano.

Fuente: http://www.plantasmedicinales10.com/